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5.18 ¿No es mejor orar en vez de ir al doctor?

Rezando en tiempos de crisis

Algunas personas afirman que el ir al doctor es una falta de fe. Acaso Jesús no dijo: “Pidan y se les dará” (Mt 7, 7). Y la Biblia nos invita a creer en milagros, ya que “para Dios todo es posible” (Mt 19, 26). Sin embargo, la fe debería ser expresada y apoyada por nuestras acciones. No podemos dejárselo todo a Dios: tenemos que colaborar con su gracia. Jesús dijo claramente: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos” (Mt 9, 12). Así, el afirmó indirectamente que necesitamos ver a un doctor cuando estamos enfermos. Nuestra vida y nuestros cuerpos son un regalo de Dios para nosotros, y tenemos la obligación de hacer todo lo posible para defender y cuidar de este regalo. Eso incluye ir al doctor cuando sea necesario. Esto ha sido claro desde el comienzo. Por ejemplo, San Lucas fue un médico (Col 4, 14) y los primeros hospitales fueron fundados por la Iglesia Católica

 

Mientras estamos llamados para hacer cualquier cosa humanamente posible para curar el cuerpo, también es igualmente importante el rezar: “Si alguien está afligido, que ore” (Sant 5, 13). Y cuando alguien esté seriamente enfermo, que no dude en llamar a un sacerdote para que ore por él. Podemos y deberíamos pedirle a Dios por cualquier cosa que necesitemos. Pero, ¿qué valor tiene nuestra fe si no la expresamos en nuestras obras? San Santiago Apóstol dijo: “Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamete muerta” (Sant 2, 17). Y en este caso la “obra” es cuidar de nuestro cuerpo, consultando a un medico cuando se necesite.

La fe sin obras está muerta: Necesitamos hacer todo lo humanamente posible para curar el cuerpo y rezar con todo nuestro corazón.