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3.22 ¿Qué es la pila bautismal? ¿Por qué hay estatuas en la iglesia?

En el interior del templo

La pila bautismal contiene el agua que se utiliza para bautizar a la gente. Aquí es donde se comienza una nueva vida como cristiano. Las estatuas en las iglesias nos ayudan a pensar en los santos. Los fieles pueden pedir a los santos (¡no a las estatuas!), que se unan a ellos para orar a Dios. Todos estos santos están cerca de Dios en el cielo.

Cuando enciendes una vela ante una de las estatuas, ésta representa tus oraciones que continúan incluso cuando sales de la iglesia. El santo rezará por ti.

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La pila es el lugar del bautismo con agua: ahí te hacen cristiano. Las estatuas y las imágenes nos ayudan a rezar a Dios con los santos.

La sabiduría de la Iglesia

¿Por qué el Antiguo Testamento prohíbe las imágenes de Dios y por qué los cristianos ya no mantenemos esta prohibición?

Para proteger el misterio de Dios y diferenciarse de las imágenes de culto de los paganos, el primer mandamiento ordenaba: “No te fabricarás ídolos ni figura alguna” (Ex 20,4). Pero, puesto que Dios se ha dado a sí mismo un rostro humano en Jesucristo, la prohibición de imágenes quedó superada en el Cristianismo. En la Iglesia de Oriente los íconos son considerados incluso sagrados.

 

El conocimiento de los padres de Israel de que Dios lo supera todo (trascendencia) y de que es mucho más grande que cualquier cosa del mundo, pervive actualmente, tanto en el judaísmo como en el islam, donde al igual que antes no puede existir ninguna imagen de Dios. En el Cristianismo se relajó la prohibición de las imágenes a partir del siglo IV en consideración a Cristo y se suprimió en el segundo Concilio de Nicea (año 787). Mediante su encarnación Dios ya no es el absolutamente inimaginable; desde Jesús podemos tener una imagen de su esencia: "Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn 14,9). [Youcat 358].

Esto es lo que dicen los Papas

Cuando dirijo mi pensamiento atrás a mirar el largo camino de mi vida, considero cómo el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la fuente bautismal de la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio de 1920, me fue concedida la gracia de convertirme en hijo de Dios, junto con la fe en mi Redentor. Ya besé una vez solemnemente esta fuente bautismal el año del milenio de Polonia, cuando era arzobispo de Cracovia. Hoy deseo besarla una vez más como Papa, Sucesor de San Pedro. Deseo además fijar mi mirada en el rostro de la Madre del Perpetuo Socorro en su imagen de Wadowice. [Papa Juan Pablo II, Discurso, Mensaje en Wadowice, 7 Junio 1979]